desórdenes tumultuarios, es todo para lo que tenían necesidad; y estas, tal vez, no ascendían a tres mil hombres en toda Grecia. Reconozco que si Plutarco tenía este hecho en mente, incurre aquí en un paralogismo muy grosero y asigna causas de ningún modo proporcionadas a los efectos. ¿Pero es tan gran prodigio que un autor caiga en un error de esta naturaleza?100
Pero cualquiera que sea la fuerza que pueda conservar este pasaje de Plutarco, procuraremos contrarrestarlo con otro pasaje igualmente notable en Diodoro Sículo, donde el historiador, tras mencionar el ejército de Nino compuesto por 1.700.000 infantes y 200.000 jinetes, se esfuerza por respaldar la credibilidad de este relato mediante algunos hechos posteriores; y añade que no debemos formarnos una idea de la antigua población humana a partir del vaciamiento y la despoblación actuales que se extienden por el mundo. De este modo, un autor que vivió en aquel mismo período de la antigüedad que se presenta como el más poblado,101 se queja de la desolación que entonces imperaba, da la preferencia a los tiempos pasados y recurre a las fábulas antiguas como fundamento de su opinión. La tendencia a culpar el presente y admirar el pasado está profundamente arraigada en la naturaleza humana, y ejerce influencia incluso sobre las personas dotadas del juicio más profundo y del aprendizaje más vasto.