nuevas enfermedades de las que no hay vestigio en la historia antigua. Y en este aspecto particular podemos observar, al comparar, que la desventaja está muy del lado de los modernos. Por no mencionar otras de menor importancia, la viruela causa estragos tales que bastarían casi por sí solos para explicar la gran superioridad atribuida a los tiempos antiguos. La décima o la duodécima parte de la humanidad destruida en cada generación debería marcar una diferencia enorme, podría pensarse, en el número de pobladores; y cuando se une a las dolencias venéreas, una nueva plaga extendida por todas partes, esta enfermedad equivale tal vez, por su acción constante, a los tres grandes flagelos de la humanidad: la guerra, la peste y el hambre. Si fuera cierto, por lo tanto, que los tiempos antiguos eran más poblados que los presentes, y no pudiera asignarse ninguna causa moral a un cambio tan grande, estas causas solas, en opinión de muchos, bastarían para dejarnos satisfechos a este respecto. {p109}
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Delos pueblos numerosos de las naciones antiguas.
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