II. Una rueda dentro de otra rueda, como la que observamos en el Imperio alemán, es considerada por lord Shaftesbury38 como un absurdo en política; pero ¿qué debemos decir de dos ruedas iguales que gobiernan la misma máquina política sin ningún freno, control o subordinación mutuos, y que, sin embargo, preservan la mayor armonía y concordia? Establecer dos legislaturas distintas, cada una de las cuales posee plena y absoluta autoridad en su interior, y no necesita de la asistencia de la otra para dar validez a sus actos, esto puede parecer de antemano del todo impracticable mientras los hombres estén animados por las pasiones de la ambición, la emulación y la avaricia, que han sido hasta ahora sus principales principios rectores. Y si afirmara que el Estado que tengo en mente estaba dividido en dos facciones distintas, cada una de las cuales predominaba en una legislatura distinta, y que, sin embargo, no producían ningún choque en estos poderes independientes, la suposición puede parecer casi increíble; y si, para aumentar la paradoja, afirmara que este gobierno disjunto e irregular fue la república más
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De algunas costumbres notables.
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