- Primero, no elimina por completo, aunque pueda suavizarlas, las facciones de la corte y del país; * segundo, el carácter personal del rey seguirá ejerciendo una gran influencia en el Gobierno; * tercero, la espada está en manos de una sola persona, que siempre descuidará la disciplina de la milicia con el pretexto de mantener un ejército permanente. Es evidente que se trata de una enfermedad mortal del Gobierno británico, a causa de la cual este habrá de perecer inevitablemente algún día. Debo confesar, sin embargo, que Suecia parece haber remediado en cierta medida este inconveniente, y cuenta con una milicia, junto con su monarquía limitada, así como con un ejército permanente que resulta menos peligroso
Conviaremos en concluir este asunto observando la falsedad de la opinión común de que ningún Estado grande, como Francia o Gran Bretaña, podría estructurarse jamás como una república, sino que tal forma de gobierno solo puede darse en una ciudad o en un territorio pequeño. Lo contrario parece evidente. Aunque es más difícil formar un gobierno republicano en un país extenso que en una ciudad, resulta más fácil, una vez formado, preservarlo firme y uniforme, sin tumultos ni facciones. No es fácil que las partes distantes de un gran Estado se combinen en ningún plan de gobierno libre; pero sí conspiran fácilmente en la estima y {p228} reverencia hacia una sola persona, la cual, mediante este favor popular, puede apoderarse del poder y, obligando a los más obstinados a someterse, puede establecer un gobierno monárquico. Por otra parte, una ciudad coincide fácilmente en las mismas nociones de gobierno, la igualdad natural de la propiedad favorece la libertad, y la proximidad de las viviendas permite a los ciudadanos ayudarse