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nydus/Hume's Political DiscoursesPublic
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De la refinación en las artes

de las mejoras que reciben del saber y de las artes liberales, es inevitable que experimenten un aumento de humanidad a raíz del propio hábito de conversar y de contribuir al placer y entretenimiento de los demás. Así, la industria, el saber y la humanidad están eslabonados por una cadena indisoluble, y la experiencia, al igual que la razón, demuestra que son propios de las épocas más refinadas y, de lo que comúnmente se denomina, más lujosas.

Tampoco van estos placeres acompañados de desventajas que guarden proporción alguna con ellos. Cuanto más se refinan los hombres en el placer, menos se entregarán a excesos de cualquier clase, porque nada es más destructivo para el verdadero placer que tales excesos.

Puede afirmarse sin temor que los tártaros incurren más a menudo en una glotonería bestial cuando se banquetean con sus caballos muertos que los cortesanos europeos con todo su refinamiento culinario. Y si el amor libertino, o incluso la infidelidad al lecho conyugal, son más frecuentes en las eras cultas, donde a menudo se los considera meramente como una galantería, la embriaguez, en cambio, es mucho menos común, siendo un vicio más odioso y más pernicioso tanto para la mente como para el cuerpo.

Y en este asunto apelaría no solo a un Ovidio o un Petronio, sino a un Séneca o a un Catón. Sabemos que César, durante la conjuración de Catilina, viéndose en la necesidad de poner en manos de Catón un billet-doux que revelaba una intriga con Servilia, la propia hermana de Catón, aquel severo filósofo se lo devolvió con indignación y, en lo amargo de su cólera, le dirigió el apelativo de borracho, por ser un término más oprobioso que aquel con el que con mayor justicia podría haberle reprochado.

Pero la industria, el saber y la humanidad no solo son ventajosos en la vida privada; difunden su benéfica {p19} influencia en la esfera pública y

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