Casi todo hombre que cree que puede mantener a una familia la tendrá, y la especie humana a este ritmo de propagación se duplicaría con creces en cada generación.
¿Con qué rapidez se {p110} multiplica la humanidad en cada colonia o nuevo asentamiento, donde es fácil mantenerse a una familia, y donde los hombres no se ven de ningún modo oprimidos ni confinados como en los gobiernos antiguos? La historia nos habla con frecuencia de pestes que han barrido a la tercera o cuarta parte de un pueblo; sin embargo, en una generación o dos la destrucción no se notaba, y la sociedad había recuperado de nuevo su número anterior. Las tierras que se cultivaban, las casas construidas, las mercancías producidas, las riquezas adquiridas, permitieron a las personas que escaparon casarse inmediatamente y criar familias, las cuales suplieron el lugar de aquellos que habían perecido.40
Y por una razón semejante, todo gobierno sabio, justo y clemente, al hacer que la situación de sus súbditos sea desahogada y segura, abundará siempre tanto en población como en mercancías y riquezas.
Un país, en verdad, cuyo clima y suelo sean aptos para la vid será naturalmente más populoso que uno que solo lo sea para el pastoreo; pero si todo lo demás es igual, parece natural esperar que allí donde haya mayor felicidad y virtud, y las instituciones más sabias, se encuentre también la mayor cantidad de personas.
Por consiguiente, siendo de gran importancia la cuestión relativa a la población de los tiempos antiguos y modernos, será necesario, si deseamos llegar a alguna determinación, comparar la situación tanto doméstica como política de estos dos periodos, con el fin de juzgar los hechos por sus causas morales, que es el primer aspecto desde el cual nos propusimos considerarlos.
La principal diferencia entre la economía doméstica de los antiguos y la de los modernos consiste en la práctica de la esclavitud que prevalecía