de gracia de Alá o espíritus de Yahannam. Y esa chispa divina de amor primigenio y paradisíaco, que está devorando rápidamente a todas las demás... no olvidemos eso. Sí, nos referimos a su prima Naima. Por supuesto, habla también de su nación, de su pueblo, despertando, balbuceando, empezando a hablar, esperándolo a él, ¡la Voz elegida! Lo que nos recuerda cómo fue descrito ante nosotros por los fumadores de hachís de El Cairo.
En cualquier caso, el Lector se alegrará con nosotros, esperamos, de que Khalid no vuelva a encaminarse hacia Bohemia. Coincidirá con nosotros en que, ya sea por causa de su salud, o de su amor, o de su misión, es bueno, en su estado actual de ánimo y cuerpo, que esté regresando a la tierra «en la que parecía ser siempre por la tarde».