Ahora bien, cuando la cuestión se resuelve mediante una hipótesis, ¿no es libre incluso un profano de proponer una? Si digo que el vaso está hecho añicos y el Yo interior se refleja tristemente, o, en un caso más trágico, que la luz del Yo se agota, ¿no te estaría ofreciendo una solución tan estimada y defendible como la del profesor de psicología?
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I. El desenredo del *yo*
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