calentará, remodelará y regenerará el mundo.
«Puedo concebir un poder», escribe Khalid en aquel irritante Manuscrito, «que sea capaz de crear un hermoso girasol multicolor a partir de los fragmentos destrozados del Idealismo, el Materialismo y la teología de mi Ermitaño. ¿Por qué no, si en el Nuevo Mundo—» Y aquí, de pronto, para sorprendernos y desconcertarnos, introduce a la señora Eddy y al profeta Dowie unidos bajo el yugo de Whitman. Marca la Key to Scripture con hojas de Leaves of Grass, y el combustible que recopila de ambas obras lo enciende con una brasa tomada del carro de Elías.
Y así, durante diez páginas enteras, batiéndose continuamente, ora en la oscuridad de la Metafísica, ora en la penumbra de la Ciencia; perdiéndose en los matorrales enmarañados del Materialismo inglés, del Misticismo alemán y del Sufismo árabe; apelando ora a Berkeley, ora a Haeckel; topándose con Spencer aquí, con al-Ghazali allá; y esforzándose por salir del paso al final con andanadas como «siendo lo Natural la Negatividad, lo Espiritual ha de ser lo opuesto a aquello, y ambos unidos en Dios forman lo Absoluto», etcétera, etcétera.