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nydus/The Book of KhalidPublic
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III. Via Dolorosa

  • Del vapor, el emigrante es conducido a un ropavejero, donde se le exige que se quite los pantalones abombados y el gorro carmesí, y se vista con un traje de estameña y un sombrero de fieltro áspero: fin del primer acto; abre la cartera.
  • Del ropavejero, impecable de pies a cabeza, es llevado a la posada, donde lo retienen quince días, a veces un mes, con el pretexto de tener que esperar al mejor vapor: fin del segundo acto; abre la cartera.
  • De la posada por fin al agente de vapores, donde le consiguen un pasaje de tercera clase en un barco de cuarta clase para cruzar el Atlántico: fin del tercer acto; abre la cartera.

Y ahora que la bolsa está casi vacía, al pobre emigrante se le permite marchar. Lo envían a Nueva York con mucha gratitud en el corazón y un poco de tracoma en los ojos. Con el resultado de que un mes más tarde tienen que volver a mirar a esos ojos.

Pero como la bolsa del emigrante desamparado se encuentra ahora vacía⁠—vacía como sus esperanzas y sus sueños⁠—, los murciélagos rapaces ya no revolotean a su alrededor, y la puerta de la hostería plagada de alimañas se cierra en sus narices. Es abandonado a su suerte para que muera de hambre en la costa occidental del Mediterráneo.

Ay, hasta el bufo humor y la estoica impasibilidad de Khalid se ven sacudidos, despertados, por la avaricia necrófaga, por la maligna deshumanización de estos timadores. Y Shakib, desde su jaula de fantasía, suelta contra ellos a sus hienas de sátira.

En un suelto en el que describe los murciélagos y el viaje dice:

“El viaje a América es el Via Dolorosa del emigrante; y el puerto de Beirut, las hosterías llenas de alimañas de Marsella y la isla de Ellis en Nueva York son sus

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