“La estampa del profeta Jeremías —escribe él—, la colgó Jalid en la pared, encima de su cama. Y todas las noches la miraba con súplica, musitando no sé qué cosas. Una tarde, estando en esa postura, tomó su laúd y canturreó una tonada favorita. Durante tres días y tres noches aquella estampa estuvo colgada en la pared. Y a la mañana del cuarto día —era una fría mañana de diciembre, lo recuerdo— la descolgó y encendió el fuego con ella. El panfleto que había leído pocos días antes, también lo arrojó al fuego, y acto seguido me llamó diciendo: ‘Ven, Shakib, y cálentate’”.
Y el Panfleto, según nos enteramos, que fue bautizado así en el mismo fuego que el retrato del Profeta, era La Edad de la Razón de Tom Paine.