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nydus/The Book of KhalidPublic
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VIII. Adumbraciones

¡Necio, necio! ¿Estás ahora en una asamblea civilizada? ¿No tienes ojos para ver, ni oídos para oír?

“¡Reaccionario! ¡Infiel! ¡Innovador! ¡Wahhabi! ¡Matadlo! ¡Acabad con él!”—¿Crees que van a calmarse mientras tú esperas? ¡Por la tumba de San Juan de allí, baja, y rápido! ¡Bravo, Shakib!—Él corre hacia la tribuna, lo arrastra hacia abajo por la jubbah y, con la ayuda de otro amigo, lo saca a empujones de la mezquita. Pero la sed de sangre los persigue. Y Khalid recibe en el patio exterior una puñalada en la espalda y un tajo en la frente, por encima de las cejas, hasta la oreja. Lo cual, en verdad, consideramos parte de su buena fortuna. Al igual que el arriero de su viaje al Líbano, atribuimos su escape con solo dos heridas a las oraciones de su buena madre. Pues ya está en el carruaje con Shakib, con la sangre manando por su espalda y sobre su rostro. Con dificultad el cochero se abre paso entre las multitudes, sale del soportal y—¡chasquea el látigo! Rápido al hotel.

Las multitudes que dejamos atrás, tanto dentro como fuera de la mezquita, están violentamente divididas; pues los verdaderos reaccionarios de Damasco, aquellos que son hostiles a la Constitución y al Gobierno estatocrático, siempre están acechando una oportunidad para prenderle fuego a la seca broza de la sedición. Y así, los liberales, que son también amigos de Khalid, y las masas fanáticas de los ulemas, van a dirimir sus diferencias a golpes. Se llaman mutuamente reaccionarios, conspiradores, confabuladores; y acto seguido se branden garrotes y puñales; aquí y allá se disparan pistolas; los Dragones se apresuran a la escena de la batalla, pero no estamos escribiendo ahora la Historia de la Revolución Otomana. Los dejamos que resuelvan sus asuntos como mejor puedan y acompañamos a nuestro Khalid al Hotel.

Aquí la buena de la señora Gotfry le lava la sangre de la cara, y Shakib, tras ayudarlo a acostarse, se apresura a llamar al cirujano, quien, habiendo venido sin demora, cose y cura las heridas y nos asegura que no son peligrosas.

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