un cambio en su carácter. De hecho, una nueva fase se iba desplegando gradualmente. Tres cosas debo destacar a este respecto: a saber, el primer sueño que tuvo en tierra extranjera, la primera vez que se le vio pensativo y profundo, y la primera lágrima que derramó antes de entrar en Nueva York. Estas son las llaves de la cámara secreta del alma de
Y ahora, que las puertas, en virtud de los ábrete-sésamo de nuestro Escriba, están de par en par, entramos, bismillah.