“He aquí que el horizonte se desata de las mallas de la oscuridad.
El polvo de la bruma y el crepúsculo sobre los bordes festoneados de las montañas es barrido por el primer aliento del alba. El gris más claro del horizonte se refleja en el azul más nítido del mar.
Pero la oscuridad parece acumularse en el pecho de las colinas inclinadas. Vencida en las alturas, se retira hacia el uadi.
Ay, la hora más oscura es la más próxima al alba.
“Ahora el gris claro se ha vuelto lavanda; los contornos de la tierra y del cielo se han vuelto más distintos; las cumbres de las montañas, rasgado el velo oscuro, se separan del abrazo del cielo; los árboles en la distancia ya no parecen nubes de lluvia, y las siluetas de los monasterios se despojan del manto de la noche. El lavanda se funde ahora en heliotropo, y el heliotropo estalla aquí y allá en tonos rosados; las estrellas menguan, las constelaciones se van apagando y los planetas siguen su estela. La oscuridad también, que aún no se ha retirado del uadi, pronto habrá de seguir; pues la guardia de vanguardia del alba está cerca. ¡He aquí el brillo de su acero! Y ved que, en el polvo de la oscuridad en retirada, las venas de ocre de los acantilados de caliza ya son perceptibles. Y ese inmenso pilar, que parecía el abanderado de la Noche, se transforma en un campanario; y se puede ver a un monje asomándose por la ojiva que hay debajo. El monte Sannín, con sus escamas negras y ocres perfiladas sobre un abrigo gris, es como una enorme pantera que duerme sobre el barranco de múltiples gargantas de Kesruán. ¡Ah, la flor rosada del alba estalla en gloria dorada, vibra en naranja y azafrán, arde con el fervor del amor y de la esperanza! ¡El alba! ¡El fulgor y el encanto del alba oriental! …
“El despertar de una nueva vida, de un reino espiritual mejor, más puro, más sano y más elevado. Haría que sus templos y los de ese vasto imperio de la riqueza y el bienestar material se alzaran codo con codo. Sí, incluso