Su Excelencia se guarda esto en el bolsillo y se retira con Shakib a otra habitación. Pocos minutos después, Shakib se apresuraba hacia el hotel para conferenciar con su hermano Khalid y la señora Gotfry.
“Vi la Orden con estos mismos ojos —dijo Shakib, casi clavándose en ellos sus dos dedos índice—. El kaimakam me la enseñó”.
Por consiguiente, los preparativos secretos dentro del Hotel y fuera de él para un segundo traslado, para una huida definitiva.
- Shakib hace las maletas; Najma está totalmente lista.
- Y Khalid se corta el pelo, se quita la yuba y reaparece con el atuendo ordinario de los mortales civilizados.
Pues ¿de qué otro modo puede salir de Beirut, si los hilos telegráficos de toda Siria están inundados de órdenes para su arresto? Con sombrero y levita, por lo tanto (proporcionados por Shakib), sube al carruaje con la señora Gotfry unas dos horas después de la medianoche; y, con todo su séquito, se dirigen a Riak y de allí en tren hacia Beirut.
Aquí Shakib obtiene pasaportes para sí mismo y para Najma, y junto con la señora Gotfry y su dragomán, embarcan por la tarde en el transatlántico austriaco con destino a Puerto Saíd; mientras que, por la noche, caminando junto a uno de los remeros, Khalid, sin pasaporte, atraviesa furtivamente el puerto y se reúne con sus amigos.