ella, y sobre la insignificancia y la fugacidad de la vida humana. El mundo es una trampa, y una mala trampa, por cierto. Pues no puede retenernos en él el tiempo suficiente para que aprendamos a tomarle afecto. Es una trampa de zapatero. El mundo está lleno de zapateros, oh Jalid. Aléjate de él; sé un artesano ideal—sé un extremista—sé un purista—ven a vivir conmigo. Unamos nuestras almas en la devoción, y nuestros corazones en el amor. Ven, labremos y cultivemos este viñedo juntos.
“Y tomándome de la mano, me muestra una celda amueblada con una estera de crin, un masnad (almohada de arrime) y una silla.
«Esta celda —dice—, la ocupó el obispo cuando vino aquí a hacer un ejercicio espiritual de tres semanas. Será tuya si vienes; es la mejor celda de la Ermita. Ahora, vamos a visitar la capilla».
I go in with him, and as we are coming out, I ask him childlike for a wafer. He brings the box straightway, begs me to take as much as I desire, and placing his hand on my shoulder, encircles me with one of his benignant glances, saying, ‘Allah illumine thy heart, O Khalid.’