12 Un soldado raso de la infantería romana ganaba un denario al día, algo menos de ocho peniques. Los emperadores romanos tenían comúnmente 25 legiones a sueldo, lo que, calculando 5000 hombres por legión, hace 125 000. (Tácito, Ann. lib. 4). Es verdad que también había auxiliares en las legiones, pero sus efectivos son tan inciviles como su paga. Para considerar únicamente a los legionarios, la paga de los soldados rasos no podía exceder de 1 600 000 libras. Ahora bien, en la última guerra el Parlamento concedió comúnmente 2 500 000 libras para la flota. Tenemos, por tanto, 900 000 libras sobrantes para los oficiales y otros gastos de las legiones romanas. Parece que había muy pocos oficiales en los ejércitos romanos en comparación con los que se emplean en todas nuestras tropas modernas, a excepción de algunos cuerpos suizos. Y estos oficiales tenían una paga muy escasa: un centurión, por ejemplo, solo el doble que un soldado raso. Y como los soldados, con su paga (Tácito, Ann. lib. 1), compraban su propia ropa, armas, tiendas y equipaje, esto también debía disminuir considerablemente los demás gastos del ejército. Tan poco costoso era aquel poderoso Gobierno y tan ligero su yugo sobre el mundo.
Y, en verdad, esta es la conclusión más natural de los cálculos anteriores; pues el dinero, tras la conquista de Egipto, parece haber estado casi tan abundante en Roma como lo está en la actualidad en los reinos más ricos de Europa.