aquellas «subversiones» por parte de jóvenes protervos, según se me había dicho; sino que, de repente, decían, para evitar pagar el estipendio a su maestro, un grupo de jóvenes conspira y se muda a otro; quebrantadores de la fe que, por amor al dinero, tienen la justicia en poco. También mi corazón aborreció a estos, aunque no con perfecto aborrecimiento: pues por ventura los aborrecía más por haber de sufrir yo a causa de ellos, que porque hicieran cosas totalmente ilícitas. A la verdad, tales gentes son viles, y fornican apartándose de Ti, amando estas burlas pasajeras de las cosas temporales y el lucro sucio, que mancha la mano que lo empuña; abrazando el mundo fugaz y despreciándote a Ti, que permaneces, y llamas, y perdonas al alma adúltera del hombre cuando se vuelve a Ti. Y ahora aborrezco a tales personas depravadas y torcidas, aunque las amo si son corregibles, de modo que prefieran al dinero el saber que adquieren, y al saber, a Ti, oh Dios, la verdad y plenitud del bien cierto, y la paz purísima. Pero entonces me desagradaban más por causa mía al ser malvados, que los amaba y deseaba su bien por causa Tuya.
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Libro V
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