daña, lo cual no puede ser; o lo que es certísimo, todo lo que es corrompido es privado del bien. Mas si son privadas de todo bien, dejarán de ser. Porque si fueren, y ya no pudieren corromperse más, serán mejores que antes, porque permanecerán incorruptiblemente. ¿Y qué hay más monstruoso que afirmar que las cosas se vuelven mejores perdiendo todo su bien? Por tanto, si fueren privadas de todo bien, ya no serán más. Mientras son, por consiguiente, son buenas: por tanto, todo lo que es, es bueno. Aquel mal, pues, que yo buscaba, de dónde es, no es ninguna sustancia: porque si fuera sustancia, sería bueno. Pues o sería una sustancia incorruptible, y por ende un sumo bien; o una sustancia corruptible, la cual, a no ser que fuese buena, no podría corromperse. Percibí, por tanto, y me fue manifestado que Tú hiciste todas las cosas buenas, ni hay sustancia alguna en absoluto que Tú no hayas hecho; y por cuanto no hiciste todas las cosas iguales, por eso son todas las cosas; porque cada una es buena, y todas juntas muy buenas, porque nuestro Dios hizo todas las cosas muy buenas.
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Libro VII
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