Tales son aquellos que se irritan al oír que algo fue lícito antaño para los hombres justos, lo cual ahora no lo es; o que Dios, por ciertos motivos temporales, les mandó una cosa a ellos y otra a estos, obedeciendo ambos a la misma justicia: mientras que ven que en un solo hombre, en un solo día y en una sola casa, distintas cosas convienen a distintos miembros, y que lo que antes era lícito, tras cierto tiempo deja de serlo; en un rincón está permitido o mandado, pero en otro es justamente prohibido y castigado.
¿Es, por tanto, la justicia diversa o mutable? No, sino que los tiempos, sobre los cuales preside, no fluyen de manera uniforme, porque son tiempos. Mas los hombres, cuyos días sobre la tierra son pocos, por cuanto con sus sentidos no pueden armonizar las causas de las cosas en edades pasadas y otras naciones, de las cuales no tuvieron experiencia, con estas de las cuales tienen experiencia —siendo así que en un solo y mismo cuerpo, día o familia, ven fácilmente lo que conviene a cada miembro, estación, parte y persona—, a lo uno ponen