Esto es lo que se ama en los amigos; y se ama de tal modo, que la propia conciencia se condena si no ama a quien lo ama, o si no corresponde al amor de quien no busca en su persona otra cosa que muestras de afecto. De ahí ese luto si uno muere, y esas tinieblas de dolor, ese empapar el corazón en lágrimas, toda dulzura tornada en amargura, y, por la pérdida de la vida de los que mueren, la muerte de los que viven. Bienaventurado quien Te ama a Ti, y a su amigo en Ti, y a su enemigo por Ti. Pues solo él no pierde a ningún ser querido aquel para quien todos son queridos en Aquel que no puede ser perdido. ¿Y quién es este sino nuestro Dios, el Dios que hizo el cielo y la tierra, y los llena, porque al llenarlos los creó? A Ti nadie te pierde, sino el que te abandona. Y el que te abandona, ¿adónde va o adónde huye, sino de
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Libro IV
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