Mas si recibieron esa hermosura entonces, cuando Dios dijo: Júntense las aguas que están debajo del firmamento, de modo que el juntarse sea la formación de las mismas; ¿qué se dirá en cuanto a esas aguas que están sobre el firmamento? Puesto que ni de ser informes habrían sido dignas de un asiento tan honorable, ni está escrito por qué palabra fueron formadas. Si entonces el Génesis calla acerca de que Dios hizo alguna cosa —la cual, sin embargo, que Dios hizo, ni la fe sana ni el entendimiento bien fundado dudan, ni tampoco ninguna enseñanza sobria se atreverá a afirmar que estas aguas son coeternas con Dios, basándose en que hallamos que se mencionan en el libro del Génesis, pero no hallamos cuándo fueron creadas—, ¿por qué (puesto que la verdad nos enseña) no habríamos de entender que esa materia informe (a la que esta Escritura llama la tierra invisible y desordenada, y abismo tenebroso) fue creada por Dios de la nada, y por tanto no es coeterna con Él, no obstante que esta historia haya omitido mostrar cuándo
Estas cosas pues