el tiempo, mas el tiempo no guarda relación con mi Palabra; porque mi Palabra existe en igual eternidad conmigo. Así las cosas que vosotros veis por mi Espíritu, las veo yo; del mismo modo que lo que vosotros habláis por mi Espíritu, lo hablo yo. Y así, cuando vosotros veis esas cosas en el tiempo, yo no las veo en el tiempo; así como cuando vosotros habláis en el tiempo, yo no las hablo en el tiempo".
Y oí, oh Señor Dios mío, y apuré una gota de dulzura de tu verdad, y comprendí que hay ciertos hombres a quienes disgustan tus obras; y dicen que muchas de ellas las hiciste compelido por la necesidad, tales como la fábrica de los cielos y la armonía de los astros; y que no las hiciste de lo que era tuyo, sino que fueron creadas en otra parte y de otras fuentes, para que tú las reunieras, compactaras y combinaras cuando, de tus enemigos vencidos, levantaste los muros del universo, para que ellos, aprisionados por esta estructura, no pudiesen rebelarse de nuevo contra ti.
En cuanto a otras cosas, dicen que ni las hiciste ni las compactaste, tales como toda carne y los seres pequeñísimos, y todo lo que tiene su raíz en la tierra; sino que una mente enemiga de ti, y otra naturaleza no creada por ti y contraria a ti, engendró y modeló estas cosas en estos grados inferiores del mundo. Frenéticos son los que tal dicen, porque no ven tus obras por tu Espíritu ni te reconocen en ellas.
Mas a los que por Tu Espíritu ven estas cosas, Tú los ves en ellas. Por tanto, cuando ven que estas cosas son buenas, Tú ves que son buenas; y cualesquiera cosas que agradan por causa Tuya, Tú agradas en ellas, y lo que por Tu Espíritu nos agrada a nosotros, eso Le agrada a Ti en nosotros. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros (dice) no hemos recibido el espíritu