CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 206 de 312
Table of Contents

IV. Orlando

la naturaleza aportará su parte para el embellecimiento de una criatura que es su obra más consumada. Todo esto se lo consentiré, pero en cuanto al miriñaque del que he estado hablando, no puedo ni quiero permitírselo”.

Sostenemos a ese caballero, tricornio incluido, en la palma de la mano.

Mirad una vez más en el cristal. ¿No se ve con total claridad, hasta la arruga misma de su media? ¿No se exponen ante nosotros cada rizo y curva de su ingenio, y su benignidad y su timidez y su urbanidad y el hecho de que se casaría con una condesa y moriría muy respetablemente al final?

Todo está claro. Y cuando el señor Addison ha dicho su última palabra, se oye un golpe terrible en la puerta y el señor Swift, que tenía esas maneras arbitrarias, entra sin ser anunciado.

Un momento, ¿dónde están los Viajes de Gulliver? ¡Aquí están! Leamos un pasaje del viaje a los houyhnhnms:

206