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VI

Nadie necesita preguntarse por qué Orlando dio un sobresaltos, se llevó la mano al corazón y se puso pálida. Porque, ¿qué revelación puede haber más aterradora que la del momento presente? Que logremos sobrevivir a la conmoción solo es posible porque el pasado nos resguarda por un lado y el futuro por el otro. Pero ahora no tenemos tiempo para reflexiones; Orlando ya iba terriblemente tarde. Bajó corriendo las escaleras, saltó a su automóvil, apretó el botón de arranque y salió a toda marcha. Inmensos bloques azules de edificios se alzaban en el aire; las caperuzas rojas de las chimeneas salpicaban irregularmente el cielo; la carretera brillaba como clavos de cabeza plateada; los ómnibus se le venían encima con conductores esculpidos de rostros pálidos; advirtió esponjas, jaulas de pájaros, cajas de hule verde americano. Pero no permitió que estas visiones penetraran en su mente ni una fracción de pulgada mientras cruzaba la estrecha tabla del presente, no fuera a caer en el torrente embravecido que había debajo. «¿Por qué no mira por dónde va?⁠ ⁠… Saque la mano, ¿no puede?», fue lo único que dijo con brusquedad, como si las palabras le hubieran arrancarado un tirón. Porque las calles estaban inmensamente llenas; la gente cruzaba sin mirar por dónde iba. La gente zumbaba y revoloteaba alrededor de los escaparates de cristal tras los cuales se vislumbraba un fulgor rojo, un destello amarillo, como si fuesen abejas, pensó Orlando, pero su pensamiento de que eran abejas fue tajantemente interrumpido y vio, al recuperar la perspectiva con un solo parpadeo, que eran cuerpos. «¿Por qué no mira por dónde va?», espetó.

Por fin, sin embargo, se detuvo ante los grandes almacenes de Marshall & Snelgrove y entró en la tienda. La sombra y el aroma la envolvieron. El presente se desprendió de ella como gotas de agua hirviendo. La luz se balanceaba de arriba abajo como telas finas sopladas por una brisa de verano. Sacó una lista del bolso y empezó a leer con una voz extrañamente rígida al principio, como si sostuviera las palabras —botas de niño, sales de

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