las leyes de fábricas lo que importa; es algo inútil, repentino, violento; algo que cuesta una vida; rojo, púrpura, azul; un chorro; un chapoteo; como esos jacintos (pasaba junto a un hermoso macizo de ellos); libres de mácula, dependencia, mancha de la humanidad o cuidado del prójimo; algo temerario, ridículo, como mi jacinto, quiero decir mi marido, Bonthrop: eso es lo que es —un barquito de juguete en el Serpentine, éxtasis—, lo que importa es el éxtasis. Así habló en voz alta, esperando a que pasaran los carruajes en Stanhope Gate, pues la consecuencia de no vivir con el marido, excepto cuando el viento ha caído, es que uno dice tonterías en voz alta en Park Lane. Sin duda habría sido diferente de haber vivido todo el año con él como recomendaba la reina Victoria. Tal como estaban las cosas, el pensamiento de él la asaltaba de repente. Le parecía absolutamente necesario hablarle al instante. No le importaba lo más mínimo las tonterías que pudiera decir ni la alteración que eso pudiera infligir al relato. El artículo de Nick Greene la había sumido en las profundidades de la desesperación; el barquito de juguete la había elevado a las alturas de la alegría. De modo que repitió: “Éxtasis, éxtasis”, mientras esperaba para cruzar.
Pero el tráfico era denso aquella tarde de primavera, y la retuvo allí de pie, repitiendo, éxtasis, éxtasis, o un barquito de juguete en el Serpentine, mientras la riqueza y el poder de Inglaterra permanecían sentados, como esculpidos, con sombrero y capa, en carruajes de cuatro caballos, victorias y landós. Era como si un río de oro se hubiera coagulado y amontonado en bloques dorados a lo largo de Park Lane. Las damas sostenían tarjeteros entre los dedos; los caballeros equilibraban bastones con empuñadura de oro entre las rodillas. Ella se quedó allí mirando, admirando, sobrecogida. Un solo pensamiento la turbaba, un pensamiento familiar para todos los que contemplan grandes elefantes o ballenas de una magnitud increíble, y es cómo se propaga su especie en estos leviatanes a los que obviamente