Siento tener que estropear una buena historia; pero lo cierto es que el drama relatado por Bartolomé de las Casas, y reiterado por Herrera y Prescott, nunca ocurrió.
Se cuenta que Cortés se hizo a la mar —Prescott asegura que la misma noche de la advertencia del bufón— y que por la mañana, cuando el gobernador, levantado temprano de su cama, acudió apresuradamente al desembarcadero con todo el pueblo tras sus talones, Cortés regresó parte del trayecto en una embarcación armada e intercambió palabras con él. Además de improbable, casi imposible, esta versión no está respaldada por las mejores fuentes.10
El hecho es que pasó algún tiempo, después de que las sospechas del gobernador se hubieran despertado por primera vez, antes de la partida de la flota, intervalo durante el cual Grijalva regresó con sus naves.
Gómara afirma que Velázquez intentó romper con Cortés y enviar únicamente los navíos de Grijalva con otro capitán; pero a esto se opusieron firmemente Láres y Duero, a quienes el gobernador pidió consejo, diciendo que Cortés y sus amigos ya habían gastado demasiado dinero para abandonar la empresa, lo cual era muy verdad; pues, como el apetito de Angaston que venía con el comer, cuanto más probaba Cortés las dulzuras de la popularidad y el poder, más estómago tenía para el negocio. Y cuanto mayores eran las sospechas del gobernador, mayores eran las muestras de devoción del capitán general, y más firme se hacía la