El día señalado, los bergantines con sus flotillas son enviados temprano para ayudar a despejar las calzadas y los accesos. Las tropas encuentran pocos problemas para llegar a la avenida de Tlacopan, desde la cual tres largas vías dan acceso al mercado. Resulta ventajoso impulsar el avance por cada una de estas, y se forman en consecuencia tres divisiones: una para seguir la calle principal bajo el mando del contador y tesorero, Julián de Alderete, quien ha estado entre los más entusiastas en urgir el asalto; otra bajo la capitanía de Andrés de Tápia y Jorge de Alvarado, hermano del líder de Tlacopan, ambos hombres audaces y capaces; la tercera, un cuerpo algo mayor, engrosado en particular por auxiliares, lo dirige el propio Cortés por el acceso más peligroso, una especie de calzada, flanqueada de casas pero bordeada de agua.20 Dos cañones son colocados en el camino de Tlacopan, custodiados por ocho jinetes, y Cortés deja su caballo a la entrada de la vía que él toma, y da órdenes estrictas a todos los capitanes para que rellenen cada canal a su paso.
Cortés encabeza al principio a sus hombres a pie y, con la ayuda de una pieza de artillería, gana con facilidad el primer puente y la barricada, arrasando a su paso, mientras los auxiliares invaden las casas y expulsan de los tejados a los honderos y arqueros. La determinación del grupo de asalto parece haber desanimado a los mexicas, pues el avance es bastante rápido, tanto que el capitán que ha tomado el lugar de Cortés al frente de su división no tardó en informar que se está acercando al mercado y puede oír las operaciones de Alvarado y Sandoval. ¿Puede avanzar? Este mensaje llega a Cortés en un sector de su calzada en la retaguardia, donde ha permanecido para asegurar un punto disputado y oponerse a los asaltos desde las calles transversales. Él responde que el capitán debe asegurar primero su retaguardia y sus flancos, y prestar especial atención a los canales, de los cuales hay tres en esa calzada.