por Potonchan. Se llegó entonces a la boca de Términos, adonde Escobar había sido enviado de avanzadilla para explorar, y dentro de la entrada de un pequeño puerto, hasta el cual una tripulación de botes fue guiada por marcas en los árboles, se halló una carta oculta en un árbol, circunstancia por la cual el puerto fue llamado Puerto Escondido. La carta informaba de un buen puerto, rodeado de tierras ricas y abundantes en caza; y poco después la flota se encontró con la nave exploradora y se enteró de la importante adquisición para la expedición que suponía el perro perdido de Grijalva.20 Frente al río de Tabasco la flota echó ancoras y, sabiendo los pilotos que la barra era baja, solo los barcos más pequeños entraron en el río. Recordando la amigable acogida dispensada a Grijalva, los españoles se sorprendieron al hallar las orillas atestadas de bandas hostiles que les prohibían desembarcar. Cortés acampó por ello en la punta de los Palmares, en una isla situada aproximadamente a media legua río arriba desde la boca y no lejos de la capital de los nonohualcas, una gran población de construcciones de adobe y piedra en la orilla firme opuesta, protegida por una fuerte empalizada.21
En respuesta a una demanda de agua, los nativos de los alrededores señalaron el río; en cuanto a la comida, traerían algo al día siguiente. A Cortés no le gustaba el aspecto que tomaban las cosas; y cuando, durante la noche, comenzaron a sacar a sus mujeres y niños del pueblo, vio que su labor debía empezar allí.
Más hombres y armas fueron desembarcados en la isla, y se le ordenó a Ávila que avanzara hacia tierra firme con cien hombres, tomara la retaguardia del pueblo y atacara a una señal dada.22
Por la mañana llegaron a la isla unas pocas canoas con víveres escasos, todo lo que se pudo conseguir, según dijeron los naturales; y, además de esto, los españoles debían marcharirse: si intentaban penetrar en el interior, serían aniquilados hasta el último hombre.