También se dieron órdenes para regular los precios de la ropa y los avituallamientos, que eran excesivos.
Para imponer el respeto necesario a las ordenanzas, Cortés castigó las infracciones anteriores con una severidad incluso mayor que la pena promulgada.
Dos esclavos negros del propio general fueron ahorcados por un delito menor de robo, y a un soldado ratero solo se le perdonó la vida cuando ya estaba medio estrangulado.6
Después de una quincena de descanso y preparación, Cortés decidió reanudar la campaña, en parte para que una demora más prolongada no enfriara el ardor de los soldados y aliados. El día después de Navidad las tropas pasaron revista en la plaza principal de Tlascala, donde Cortés, con cota de malla revestida de terciopelo, se encontraba rodeado por los oficiales reales, los principales jefes de la república y un brillante séquito. * Primero marcharon los ballesteros en doble fila, quienes a una señal dispararon sus armas al aire y pasaron saludando. * Tras ellos vinieron los(&(#&*) roeleros, agitando sus espadas, que envainaron después de saludar; * luego los piqueros con picas de punta de cobre, seguidos de los arcabuceros, que saludaron con una salva atronadora que resonó en las colinas circundantes y provocó un temblor entre la multitud de espectadores nativos. * Por último llegó la caballería, corcoveando y escaramuzando en rápidas evoluciones, para mostrar su destreza como combatientes y jinetes, y deslumbrar a los espectadores con sus brillantes armas y adornos. La fuerza total constaba de quinientos cincuenta infantes, divididos en nueve compañías, y cuarenta jinetes en cuatro escuadrones,