al mando. Se tomó rumbo hacia el norte, aunque el propósito y el destino solo se revelaron a unos pocos, debido a la desconfianza que aún se abriga hacia los tezcocanos.
En la llanura de Tecama, a cuatro millas de Tezcuco, se aproximó una fuerza enemiga, probablemente por accidente. Tras ponerla en fuga, el ejército acampó. Al día siguiente avanzaron hacia Xaltocan,2 una localidad prominente situada en una isla en el extremo norte del lago homónimo.
Antigua capital sucesiva de un principado tolteca, otomí y chichimeca, había sucumbido a las vicisitudes de la revolución política y de las guerras, y era en la actualidad uno de los principales bastiones pertenecientes al poder tripartito en el valle. Se accedía a ella por una calzada provista de parapetos y puentes levadizos.