que hace que sea fácil de seguir, al tiempo que la franqueza y la frecuente animación resultan agradables. Gran parte de ella parece haber sido dictada, quizás a alguno de sus hijos, «cuyo manuscrito se conserva en el archivo de esta municipalidad». Jil, en Gaceta Nic., 24 de junio de 1865. Se dio a leer a diferentes personas y se hicieron varias copias, pero a nadie le importó asumir su publicación. Sesenta años más tarde, sin embargo, fray Alonso Remón, cronista de la orden de la Merced en España, encontró un ejemplar en la biblioteca de Ramírez del Prado, del Consejo de Indias, y al percibir la importancia de la narración, mandó a imprimirla en Madrid en 1632 bajo el título de Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva-España. Como Remón murió durante la publicación, fray Gabriel Adarzo, «nunc Hydruntinus præsul», Antonio, Bib. Hisp. Nova, iii. 224, se hizo cargo de ella. Varias discrepancias indican que se han hecho revisiones, y Vázquez, Chron. Guat., 524, cuyo celo como fraile se vio despertado por las alusiones al padre Olmedo, compañero de Cortés, comparó la tirada con la copia original y señaló varias diferencias. Una segunda edición, fechada en 1632, aunque publicada probablemente más tarde, contiene un capítulo adicional sobre presagios, el cual aparece en otras de las muchas ediciones y traducciones publicadas en diferentes países, incluso en años recientes.
Tal vez el escritor más lúcido sobre México durante el siglo pasado fue Francisco Javier Clavigero, natural de aquel país y nacido en Veracruz en 1731. Su padre era leonés, y sus obligaciones oficiales lo llevaron a distintas regiones del país, de lo cual el joven Francisco sacó provecho para adquirir un conocimiento de sus recursos e idiomas. Tras un noviciado de tres años en el colegio jesuita de Tepozotlan, pasó al de Puebla, y allí estudió filosofía y teología, mostrando una predilección especial por las lenguas, tanto clásicas como nativas. Enseñó retórica y