Cortés se había visto retrasado hasta que la flota estuviera completamente preparada. El 31 de mayo, después del día de Corpus Christi, pudo despachar a Sandoval quien, reforzado por unos cuarenta mil aliados que lo esperaban en la frontera de Chalco, marchó contra Iztapalapan. Aunque gravemente debilitada por la expedición de Cortés, esta población todavía figuraba como un bastión de demasiada importancia como para dejarlo en la retaguardia. Avisados del movimiento, los mexicas se apresuraron por tierra y agua a ayudar a cubrir la retirada de los habitantes. De repente se observaron columnas de humo en diferentes partes del lago, y gritos de alarma recorrieron la ciudad. Aún más apresuradamente huyó la gente, y mientras un cuerpo de guerreros se retiraba por la calzada hacia México, otros partieron en canoas. Las fuerzas españolas avanzaron en su estrecha persecución, y la matanza, el pillaje y la antorcha las acompañaron. La causa principal del pánico fue la aparición de los bergantines, que habíanzarpado poco después de la partida de Sandoval, acompañados por un gran número de canoas tezcocanas18 cuyo objetivo era cooperar contra Iztapalapan. Al aproximarse, las embarcaciones pasaron cerca de un empinado islote rocoso, el Tepepulco, conocido desde entonces como El Peñol del Marqués,19 ocupado por un gran número de fugitivos que gritaban desafío y lanzaban una lluvia de piedras y flechas. Al ver que Sandoval no necesitaba ayuda, Cortés resolvió dar una lección a los insolentes isleños. Los mexicas parecían confiados en la fuerza inexpugnable de la roca y dieron una acogida tan calurosa a los ciento cincuenta hombres con los que Cortés comenzó a escalarla, que al menos una veintena resultaron heridos al comienzo. Los bergantines volvieron sus cañones hacia ellos, sin embargo, y bajo esta cobertura los soldados ganaron rápidamente la
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CAPÍTULO XXXII. SITIO DE MÉXICO. Mayo-junio de 1521.
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