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nydus/The Quest of the Silver FleecePublic
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I. Sueños

El muchacho se olvidó de sí mismo y de todo lo demás en el mundo. Toda su oscuridad fue de repente luz; deslumbrado se arrastró hacia adelante, desconcertado, fascinado, hasta que con un último y salvaje giro la elfa se detuvo. La luz carmesí cayó de lleno sobre el bronce cálido y aterciopelado de su rostro—sus ojos de medianoche brillaban, sus carnosos labios púrpuras estaban entreabiertos, su pecho medio oculto agitado, y toda la música muerta. Involuntariamente el muchacho lanzó un grito ahogado y despertó al pantano, a la noche y al fuego, mientras un rostro blanco, demacrado y de ojos rojos atisbaba desde alguna muchedumbre oculta en el interior de la cabaña.

—¿Quién es? —exclamó una voz áspera.

«¿Dónde?», «¿Quién es?» y pálidos rostros apretados difuminaban la luz.

El muchacho giró a ciegas y huyó aterrorizado tropezando por el pantano, escuchando extraños sonidos y sintiendo sigilosas manos y brazos reptantes y voces susurrantes.

Avanzó con fatiga en loca carrera, luchando hacia el camino y perdiéndolo hasta que finalmente bajo las sombras de un poderoso roble se desplomó exhausto.

Allí yació un rato temblando y al fin se desvaneció en un sueño sin sueños.

Era de mañana cuando despertó y lanzó una mirada sobresaltada hacia las retorcidas ramas del roble que se inclinaba por encima, filtrando luz solar sobre su rostro Moreno y su cabello apretado y rizado.

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