L’Envoi
Préstame tus oídos, oh Dios Lector, cuyos Padres antaño enviaron los míos a la tierra de Egipto, a esta Casa de Servidumbre.
No apartes estas palabras para la fantasía de un momento, sino alza tus ojos hacia el Horror en esta tierra;—el mutilar y el burlar y el asesinar de mi pueblo, y el encarcelamiento de sus almas.
Deja ir a mi pueblo, oh Infinito, no sea que el mundo se estremezca ante El Fin