apartó aún más— „empecé a huir, y me persiguieron por los pantanos. Y entonces—entonces supongo que habría regresado y habría sido—como son todas—, pero viniste tú, Bles—viniste tú, y tú—tú fuiste algo nuevo y grande en mi vida, y—y—sin embargo, temía no ser digna hasta que tú—tú dijiste las palabras. Creí que lo sabías, y creí que—que la pureza era tan solo desear ser pura.“
Rechinó los dientes de furia. ¡Oh, era un inocente... un bebé ciego... el hazmerreír de toda la comarca, con los pueblerinos burlándose de él y los diablos pálidos riendo a carcajadas. Los profesores lo sabían; las chicas lo sabían; Dios lo sabía; todos menos él... pobre topo ciego y sordo, estúpido asno que era. Tenía que huir... huir de este