insinuó no una, sino muchas veces, que los Cresswell estaban bien, pero ¿quién era esa esposa advenizua que se atrevía a tomar la precedencia social?
No fue, sin embargo, hasta el plan de la señora Cresswell para una exposición de arte totalmente sureño en Washington que la señora Vanderpool, en un chispazo de inspiración, vio su oportunidad.
En la exposición anual de la Galería de Arte Corcoran, una muchacha sureña casi había ganado el primer premio por encima de un hombre del oeste. El consenso de la opinión sureña era que el fallo había sido injusto, y la señora Cresswell estaba convencida de ello.
Con rápida intuición sugirió una exposición sureña respaldada por tal prestigio social como para impresionar al país.
La propuesta cautivó la imaginación del círculo sureño. Nadie sospechó una posible intrusión de la eterna cuestión racial, ya que no se permitía la entrada de negros en la exposición ni en la escuela Corcoran. Esto la señora Vanderpool lo averiguó fácilmente y cierto sentido de la justicia se combinó de un modo curioso con su intriga política para provocar la ruina de Mary Cresswell.
Las primeras y cautelosas indagaciones de la señora ¬ÝVanderpool a través de la escalera trasera obtuvieron una respuesta gratificante‚ÅÝ—pues, ¿acaso todo el Washington negro no estaba al tanto de la obra escultórica realizada por la señora ¬ÝSamuel Stillings, de soltera Wynn? La señora ¬ÝVanderpool recordaba perfectamente a la señora ¬ÝStillings y, esa misma tarde, caminó por calles poco ostentosas y fue a visitarla. ¿Había oído la señora ¬ÝStillings hablar del nuevo movimiento artístico? ¿Tenía la intención de exponer? La señora ¬ÝStillings no tenía la intención de exponer, pues estaba segura de que no sería bienvenida. Una vez le habían aceptado un busto