Rachel y le pediré que te mande a la escuela.“
„No sirve de nada… ya lo ha pedío, y el señor Cresswell, él dice que no va a aguantar a más de sus negros…“
Pero el señor ¬ÝCresswell salió en ese momento, y con él un negro grande, gordo y grasiento, de ojos pequeños y voz suave y meliflua. Seguía a Cresswell de lado pero un poco atrás, con el sombrero en la mano, la cabeza inclinada y hablando con deferencia. Cresswell avanzaba a zancadas con despreocupación, respondiéndole con una tolerancia bondadosa.
El hombre negro se detuvo con humildad ante la trampilla e hizo una profunda reverencia. Cresswell miró de reojo a la señorita Taylor con gesto interrogativo.
„Este —anunció—, es Jones, el predicador bautista… pidiendo