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nydus/The Quest of the Silver FleecePublic
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Table of Contents

XXXVI

La Tierra

El coronel Cresswell se puso a echar por tierra la nueva obra de la escuela con tanta mayor severidad cuanto que, en lo más hondo de su corazón, agitarse empezaban la compasión y el asombro; compasión ante la lucha perfectamente inútil por elevar lo inelevable, asombro ante ciertos indicios de elevación. Pero aquello era imposible; y e inaceptable, aun de ser posible. Así pues, apretó la mandíbula y estafó deliberadamente a Zora con el asunto de la madera cortada. Puso todos los obstáculo posibles para conseguir arrendatarios para las tierras de la escuela. En esto, Johnson, el «negro fiel», resultó de una ayuda incalculable. Fue de los primeros en enterarse de la convocatoria para posibles arrendatarios.

La reunión fue en la habitación grande de la casa de Zora, y la tía Rachel llegó temprano con su voz alegre y su sonrisa que se desvanecía tan rápidamente en líneas de dolor y desesperación, para luego volver a chispear. Tras ella, el viejo Sykes cojeando. Media hora más tarde, Rob entró a toda prisa.

«Johnson —les comunicó a los otros— se ha escabullido a casa de Cresswell para hablar de esta reunión. Deberíamos darle una paliza a ese negro». Pero Zora le preguntó por el nuevo bebé, y pronto se vio sumergido en asuntos de crianza. Higgins y Sanders llegaron juntos... sucios, cabizbajos y furtivos. Luego llegó Johnson.

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