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nydus/The Casebook of Sherlock HolmesPublic
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El problema del puente de Thor

“Ahí lo tiene —dijo Sherlock Holmes, sacudiendo las cenizas de su pipa de después de desayunar y volviéndola a llenar lentamente—. Ese es el caballero que espero. En cuanto a la historia, apenas tiene tiempo de dominar todos estos papeles, así que debo resumírsela en pocas palabras si quiere interesarse inteligentemente por los acontecimientos. Este hombre es la mayor potencia financiera del mundo y un sujeto, según tengo entendido, de carácter de lo más violento y temible. Se casó con una mujer, la víctima de esta tragedia, de la que no sé nada salvo que había pasado su mejor época, lo cual era tanto más infortunado cuanto que una institutriz muy atractiva supervisaba la educación de dos niños pequeños. Estas son las tres personas implicadas, y el escenario es una gran mansión solariega antigua, el centro de una propiedad histórica inglesa. Luego, en cuanto a la tragedia. Encontraron a la esposa en los terrenos, a casi media milla de la casa, a altas horas de la noche, vestida de cena, con un chal sobre los hombros y una bala de revólver en el cerebro. No se encontró ningún arma cerca de ella y no había indicios locales sobre el asesinato. ¡Ningún arma cerca de ella, Watson; tenga eso en cuenta! El crimen parece haber sido cometido a última hora de la tarde, y el cuerpo fue hallado por un guardabosques hacia las once, momento en el cual fue examinado por la policía y por un médico antes de ser trasladado a la casa. ¿Es esto demasiado resumido, o puede seguirlo con claridad?”

“Todo está muy claro. ¿Pero por qué sospechar de la institutriz?”

“Bueno, en primer lugar, hay pruebas muy directas. En el suelo de su armario se encontró un revólver con un cartucho percutido y un calibre que correspondía al de la bala”. Sus ojos se quedaron fijos y repitió entrecortadamente: “En⁠—el⁠—suelo⁠—de⁠—su⁠—armario”. Luego cayó en silencio, y vi que se había puesto en marcha una cadena de pensamientos que sería necio interrumpir. De repente, con un

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