sellada. Junte esos dos hechos y, ¿a dónde conducen? Solo podía determinarlo examinando la casa yo mismo. Ya estaba seguro de que el caso era grave, pues había examinado el plano de la taquilla en el Teatro Haymarket —otro de los blancos perfectos del doctor Watson— y comprobado que ni el palco B treinta ni el treinta y dos del anfiteatro habían estado ocupados esa noche. Por lo tanto, Amberley no había ido al teatro, y su coartada se venía abajo. Cometió un grave error al permitir que mi astuto amigo se fijara en el número del asiento sacado para su esposa. La cuestión que se planteó entonces fue cómo podría examinar la casa. Envié a un agente al pueblo más inverosímil que se me ocurrió, y cité a mi hombre a una hora tal que le fuera totalmente imposible regresar. Para evitar cualquier contratiempo, el doctor Watson lo acompañó. El nombre del buen vicario lo saqué, por supuesto, de mi Crockford. ¿Se lo he explicado todo con claridad?”
Table of Contents
La aventura del comerciante de colores retirado
334