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nydus/The Casebook of Sherlock HolmesPublic
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La aventura del soldado de piel blanca

“Parecía que ninguno de ellos sabía hablar inglés, pero la situación requería una aclaración, pues la criatura de cabeza grande se estaba poniendo furiosa y, lanzando gritos de bestia salvaje, había puesto sus manos deformes sobre mí y me arrastraba fuera de la cama, sin importarle el nuevo flujo de sangre de mi herida.

El pequeño monstruo era fuerte como un toro, y no sé qué habría podido hacerme de no haber sido porque un hombre de edad avanzada que claramente ostentaba la autoridad se vio atraído a la habitación por el escándalo; pronunció unas pocas palabras severas en holandés, y mi perseguidor se encogió y se apartó. Luego se volvió hacia mí, mirándome con el mayor asombro.

“—¿Cómo diablos ha venido usted aquí? —preguntó con asombro.

—¡Espere un poco! Veo que está agotado y que ese hombro herido necesita atención. Soy médico y pronto lo tendré vendado. ¡Pero, hombre de Dios! Está usted en mucho mayor peligro aquí que el que corrió jamás en el campo de batalla. Se encuentra en el hospital de leprosos y ha dormido en la cama de un leproso”.

“¿Necesito decirte más, Jimmie? Parece que, en vista de la inminente batalla, todas estas pobres criaturas habían sido evacuadas el día anterior. Luego, a medida que los británicos avanzaban, habían sido traídas de vuelta por este, su director médico, quien me aseguró que, aunque creía ser inmune a la enfermedad, jamás se habría atrevido a hacer lo que yo había hecho. Me puso en una habitación privada, me trató con amabilidad y, en más o menos una semana, fui trasladado al hospital general de Pretoria.

—Ahí tiene mi tragedia. Mantenía una esperanza desesperada, pero no fue hasta que hube llegado a casa cuando las terribles señales que ve en mi rostro me indicaron que no había escapado. ¿Qué iba a hacer? Me

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