todo el mundo me importa tanto como el trino de esos pájaros al otro lado de la ventana. Si su noble naturaleza ha caído alguna vez por un instante, puede que yo haya sido enviada expresamente para elevarla a su verdadero y sublime nivel. No tengo claro —aquí dirigió los ojos a mi compañero— quién pueda ser esta joven».
“Iba a responder cuando la muchacha intervino como un torbellino. Si alguna vez viste el fuego y el hielo cara a cara, fueron esas dos mujeres.
“—Te diré quién soy —gritó, saltando de la silla, con la boca contraída por la pasión—: soy su última amante. Soy una de tantas, de un centenar a las que ha tentado, utilizado, arruinado y arrojado al basurero, como hará contigo también. Tu basurero probablemente sea una tumba, y tal vez sea lo mejor. Te lo digo a ti, mujer insensata, si te casas con este hombre, él será tu perdición. Puede ser un corazón roto o un cuello roto, pero te atrapará de un modo u otro. No lo digo por