empeñados en volver a casa: al menos, no tan pronto; deberíamos habernos provisto y equipado, como si tuviéramos la firme intención de establecernos de por vida en cualquier parte de estos alrededores. Estoy seguro de que el rey estaría tres veces más que contento de dar a los misios tantos guías como quisieran, o tantos rehenes como se dignaran exigir, a cambio de un salvoconducto para salir de su país; les abriría caminos carrozables y, si preferían partir en coches de caballos, no se lo negaría. Del mismo modo, estoy seguro de que estaría más que encantado de complacernos de la misma manera, si nos viera preparándonos para establecernos aquí. Pero tal vez sea mejor que no nos hayamos detenido; pues temo que, si una vez aprendemos a vivir en la ociosidad y a hartarnos de lujo y galanteo con estas altas y hermosas mujeres y doncellas medas y persas, seremos como los comedores de loto (5), y olvidaremos por completo el camino de casa.
(5) See "Odyssey," ix. 94, "ever feeding on the Lotus and forgetful of returning.""Me parece que lo justo, en primer lugar, es hacer el esfuerzo de regresar a la Hélade y volver a visitar nuestros hogares y patrias, aunque solo sea para demostrar a los demás helenos que es por su propia culpa si son pobres y necesitados (6), dado que está en su poder dar a quienes ahora llevan una vida de mendigos en la patria un pasaje gratuito hasta aquí, y convertirlos de inmediato en burgueses acomodados. Ahora bien, señores, ¿no es evidente que todas estas cosas buenas pertenecen a quien tenga la fuerza para retenerlas?
(6) Here seems to be the germ—unless, indeed, the thought had been conceived above—here at any rate the first conscious expression of the colonisation scheme, of which we shall hear more below, in reference to Cotyora; the Phasis; Calpe. It appears again fifty years later in the author's pamphlet "On Revenues," chapters i. and vi. For the special evils of the fourth century B.C., and the growth of pauperism between B.C. 401 and 338, see Jebb, "Attic Orators," vol i. p. 17.—Miremos otro asunto cara a cara. ¿Cómo hemos de marchar con mayor seguridad? ¿O, cuando hagan falta los golpes, cómo hemos de combatir con la mayor ventaja? Esa es la cuestión.
"Lo primero que recomiendo es quemar los carros que tenemos, para que quedemos libres de marchar a donde el ejército lo necesite, y no, en la