Así pues, Quirísofo intervino con su destacamento. Pero Jenofonte, tomando a los más ágiles de la retaguardia, emprendió la carrera a toda velocidad de regreso hacia el paso frente a la salida hacia los montes de Armenia, amagando con cruzar por ese punto para interceptar a su caballería en la orilla del río. El enemigo, al ver que el destacamento de Quirísofo cruzaba el arroyo con facilidad y que los hombres de Jenofonte corrían de vuelta, fue presa del temor de ser interceptado y huyó a toda velocidad en dirección al camino que sale del arroyo. Pero cuando llegaron frente a este, ascendieron corriendo por la colina hacia sus montañas. Entonces Licio, que mandaba la caballería, y Esquines, que estaba al mando de la división de infantería ligera adscrita a Quirísofo, tan pronto como los vieron huir con tanta fuerza, salieron tras ellos, y los soldados gritaban que no se quedaran atrás (5), sino que los siguieran hasta los mismos montes. Quirísofo, tras haber cruzado, se
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III. El cruce del Centrites
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