—En cuanto a las dificultades, sé muy bien que tendremos muchas más si vais por mar, pues debemos proporcionar las naves; mientras que, si vais por tierra, todo el peso de la lucha recaerá sobre vosotros. Con todo, venga lo que viniere, me incumbe exponer mis opiniones. Conozco íntimamente el país de los paflagonios y su poder. El país posee dos características: colinas y valles, es decir, las más hermosas llanuras y las montañas más altas. Para empezar por las montañas, sé el punto exacto por el que debéis hacer vuestra entrada. Es precisamente allí donde las cumbres de una montaña se elevan a ambos lados del camino. Que un mero puñado de hombres las ocupe y podrán defender el desfiladero con facilidad; pues, una vez hecho esto, ni todos los enemigos del mundo podrían abrirse paso. Podría señalároslo todo con el dedo, si os apetece enviar a alguien conmigo al lugar de los hechos.
—Y se acabó la barrera de las montañas. Pero lo siguiente que sé es que hay llanuras y una caballería que los propios bárbaros consideran superior a toda la caballería del gran rey. ¡Vaya!, si hace apenas unos días esta gente se negó a presentarse a la citación del rey; su jefe es demasiado orgulloso para eso.
"Pero ahora bien, supongamos que sois capaces de apoderaros de la barrera montañosa, mediante la astucia o la rapidez, antes de que el enemigo pueda deteneros; supongais además, que sois capaces de ganar un combate en la llanura no solo contra su caballería sino también contra su infantería, que supera los ciento veinte mil hombres—, tan solo os encontraréis cara a cara con ríos, una serie de ellos. Primero el Termodonte, de trescientos pies de ancho, que supongo será difícil de cruzar, especialmente con una hueste de enemigos al frente y otra persiguiendo por detrás. Enseguida viene el río Iris, de trescientos pies de ancho; y en tercer lugar, el Halis, de al menos dos estadios de ancho, que no podríais cruzar de ningún modo sin embarcaciones, ¿y quién os va a proveer de embarcaciones? Del mismo modo también el Partenio es intransitable, al cual llegaréis si cruzáis el Halis. Por mi parte, entonces,