su fortuna mejoraría. Al día siguiente, Jenofonte continuó hacia Ofrinio y ofreció un sacrificio, haciendo un holocausto de cerdos según la costumbre de su familia, y los signos que obtuvo fueron favorables. Ese mismo día llegaron Bión y Nausíclides cargados de regalos para el ejército. Estos dos fueron hospedados generosamente por Jenofonte, y tuvieron la amabilidad de recomprarle por cincuenta dáricos el caballo que había vendido en Lámpsaco; sospechando que se había deshecho de él por necesidad, y al enterarse de que le tenía cariño al animal, se lo devolvieron negándose
(1) Reading {ta enupnia}, or if {ta entoikhia} with Hug and others, translate "the wall-paintings" or the "frescoes." Others think that a writing, not a painting, is referred to.
(2) Zeus Meilichios, or the gentle one. See Thuc. i. 126. The festival of the Diasia at Athens was in honour of that god, or rather of Zeus under that aspect. Cf. Arist. "Clouds," 408.Desde aquel lugar marcharon a través de la Tríade, y, cruzando el monte Ida, llegaron a Antandro, y luego avanzaron por la costa de Misia hasta la llanura de Teba (3). Desde allí se abrieron paso a través de Adramitio y Certono (4) por Atarneo, llegando a la llanura del Caico, y llegaron así a Pérgamo, en Misia.
(3) Thebe, a famous ancient town in Mysia, at the southern foot of Mt. Placius, which is often mentioned in Homer ("Il." i. 366, vi. 397, xxii. 479, ii. 691). See "Dict. Geog." s.v. The name {Thebes pedion} preserves the site. Cf. above {Kaustrou pedion}, and such modern names as "the Campagna" or "Piano di Sorrento."
(4) The site of Certonus is not ascertained. Some critics have conjectured that the name should be Cytonium, a place between Mysia and Lydia; and Hug, who reads {Kutoniou}, omits {odeusantes par 'Atanea}, "they made their way by Atarneus," as a gloss.Aquí Jenofonte fue hospedado en casa de Helas, la esposa de Gongilo el eretrio (5), madre de Gorgión y de Gongilo. Por ella supo que asídates, un persa notable, se encontraba en la llanura. > «Si te llevas a treinta hombres y vas de noche —dijo ella—, lo harás prisionero, a él, a su mujer, a sus hijos, a sus riquezas y a todo; de riquezas tiene en abundancia»; y para mostrarles el camino hacia estos tesoros, envió a su propio primo y a Daphnagoras, a quien tenía en gran estima. Así pues, Jenofonte,