CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Anne of Green GablesPublic
EspañolEnglish
Página 129 de 399
Table of Contents

XIV. La confesión de Anne

La confesión de Anne

El lunes por la tarde, antes del día del pícnic, Marilla bajó de su cuarto con el rostro preocupado.

—Ana —le dijo a aquella personita, que estaba desgranando guisantes junto a la impecable mesa y cantando «Nelly of the Hazel Dell» con un vigor y una expresión que honraban las enseñanzas de Diana—, ¿viste algo de mi broche de amatista? Creí haberlo clavado en mi acerico cuando volví de la iglesia ayer por la tarde, pero no lo encuentro por ninguna parte.

“I⁠—I saw it this afternoon when you were away at the Aid Society,” said Anne, a little slowly. “I was passing your door when I saw it on the cushion, so I went in to look at it.”

—¿Lo tocaste? —dijo Marilla con severidad.

—S-í-í-í —admitió Ana—, lo tomé y me lo prendí en el pecho solo para ver cómo quedaba.

—No tenías ningún derecho a hacer semejante cosa. Está muy mal que una niña pequeña se meta en lo que no le importa. En primer lugar, no deberías haber entrado en mi habitación y, en segundo, no deberías haber tocado un broche que no te pertenecía. ¿Dónde lo pusiste?

—Oh, lo puse de nuevo en la cómoda. No lo tuve puesto ni un minuto. De verdad, no fue mi intención entremeterme, Marilla. No pensé que estuviera mal entrar y probarse el broche; pero ahora veo que sí y nunca

129