suficiente tela solo en esas mangas para hacer una blusa, te juro que la hay. Vas a consentir la vanidad de Anne, Matthew, y ya es tan vana como un pavo real. Bueno, espero que al fin esté satisfecha, porque sé que ha estado suspirando por esas mangas tontas desde que se pusieron de moda, aunque no dijo ni una sola palabra después de la primera vez. Las abullonadas han ido haciéndose cada vez más grandes y ridículas; ahora son tan grandes como globos. El año que viene cualquiera que las lleve tendrá que pasar por una puerta de lado.
La mañana de Navidad amaneció sobre un mundo blanco y hermoso. Había sido un diciembre muy templado y la gente había esperado una Navidad sin nieve; pero justo la cantidad necesaria de nieve cayó suavemente durante la noche para transfigurar Avonlea. Anne se asomó por su ventana abuhardillada escarchada con ojos encantados: Los abetos del Bosque