—Sí, supongo que podría llamarse así. No lo diría con solo verme, ¿verdad? Pero nunca se puede juzgar a la gente por su apariencia. Todo el mundo se ha olvidado de mí y de John. Yo misma me había olvidado. Pero todo volvió a mi memoria cuando vi a Gilbert el domingo pasado.
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XXXVII. El segador cuyo nombre es Muerte
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